¿Acaso un amor o una duda?

Miro tus suspiros, pensante en mi amor.
Sonrío a tus delirios, desnudando mi dolor.

Me desconcierta la vida al pensar en mi delirio sobre una obsesión absurda. ¿Qué es una obsesión? ¿Acaso me reconforta un estilo de confrontación evasiva? Me esfuerzo tanto por ignorar la constante idea de que algo muy profundo necesita de mi emoción y tacto, y que busco evadir lo más evidente, pegado a lo que no quiero resolver. Me obsesiona el amor contigo, y sin embargo, tampoco lo necesito, pero si te comento que a ti, sí te necesito. Quiero más, y que tú no quieras más por mi inestabilidad me duele. Me golpea con un dolor profundo el querer estar contigo, un golpe a mi ego y una palmadita de amor. Brutal y deconstructivo, pero con cariñitos, así sentí tus palabras claras entrar a una vulnerabilidad hecha pedazos. Tal vez te necesito más de lo que me puedes dar. Otro berrinche, Juan Pablo. Soy una berrinchuda. Atiende a mis necesidades porque yo me adapto a las tuyas. Enséñame. «No moonshine, tú crea tus propias necesidades para poner tus propios límites», te pienso en mi cabeza diciéndome. Eso es, tú ya estructurado y con ritmo, llega el caos. ¿Cómo vas a querer amarme cuando no se encuentra el por dónde empezar a amar? Soy un etéreo sin cabeza y pies, te pido que puedas quererme un poco. Quiero que quieras mis prejuicios, mi intensidad, mi poca claridad y que quieras un poco el caos. Quiere lo que te voy a dar sin moral.

Yo quiero sentirte desbordándote de mí, así me gusta el amor. Me gusta el amor que no es seguro. Me gusta el amor que revienta, que detalla. Quiero sentir tus caricias físicas cuando no estés cerca de mí. Quiero desborde y derroche de una locura de pasión porque así me siento yo, así me gusta explorar mi amor. Pasional. Igual te entiendo, igual entiendo lo que es explorar la sensación de realmente conocer a alguien a progreso y paso. Me genera seguridad e inseguridad. No he acostumbrado a amar con paciencia, no sé si lo has notado, pero no es mi fuerte. La locura vive en mí, la locura vive en mi amor. ¿Acaso ya no existen aquellos momentos de dramas y esfuerzos para sacrificar cosas por algo que no sabes si te va a dar o te va a quitar, pero que en el momento estás dispuesto a darlo todo sin causa ni cuestionamiento? Una libertad explosiva que causa el amor. ¿Acaso no valgo yo la pena para eso? ¿Acaso nos creemos muy maduros para ese tipo de amor juvenil e irracional? ¿Qué te cuestiona esto?

¿Te limita mi situación? Mi situación es mi dolor. Necesito que cuando cuente mi dolor lo entiendas. Siento que no estás preparado para lidiar conmigo y todo lo que implica mi realidad porque toca afectar parte de tu estabilidad y de ahí se ve el compromiso que no quieres estar conmigo. Todavía pretendes no sacrificarte a ti por una ilusión. Así me ves, ¿cierto? Una ilusión con principio y fin. ¿Te cuestionas cuándo va a terminar, cómo va a terminar? No me siento vista ahora, me siento vista en tiempos y de ahí parte tu amor y lo que te consideras a poder dar de ti. Un poco seguro para ti pero para mi vista, limitante. Eso es lo que me duele. Lo que me genera tristeza hacia tu inseguridad de compartir conmigo lo que soy, porque ni siquiera soy yo en esencia sino en circunstancia.

Escríbeme, escríbeme tus limitaciones. Ayer te escuché, ayer me bloqueé. Escuché lo que quise escuchar para que me doliera aún más, que se confirmaran mis dudas. No quieres estar conmigo. Historia de mi vida. Nadie me aguanta, mejor váyanse todos. Los únicos que sí me aguantan son los locos y los desafortunados que me quieren pero nadie tiene la obligación, ¿eh? Ya vete si no estás seguro. Pero tampoco te vayas tanto que te voy a extrañar. Vete por mi dignidad pero también quédate por mi deseo lujurioso de tenerte y querer amarte. Sé que algo sé, que yo amo con todo lo que soy y tengo. Déjame quererte bien y quiere tú más a mí.

Me quedo atenta a tus movimientos. Tanta claridad emocional pero la complicación existencial me afecta. Es tan pronto, es tan lento. Qué personajes tan distintos somos. Me emociona no conocerte, ¿cómo amas? ¿Cómo sobresalen tus emociones pasionales? ¿Cómo derrochas? ¿Cómo funciona tu existencia con tanto miedo? ¿Acaso es más sabio amar como veo que tú te amas a ti? Qué tonta me siento, a paciencia y tiempo te das el privilegio de amar. No me llames valiente, llámame tonta que eso soy. Me aventé libre y felizmente a darlo todo y sufrirlo con consciencia sabiendo que era lo que yo quería. ¿A dónde me ha llevado? Tal vez tienes certeza, no sirve. Ya un método de niña con aspiraciones grandes. Ahora, un adulto con muchos errores. Me conflictúa que no estoy haciendo nada de mi vida. ¿Cómo me vas amar si no tengo nada que ofrecer más que un cafecito en la mañana y muchos cariñitos? ¿Qué piensas de mí cuando me ves? Valiente. ¿Qué pienso de yo de ti cuando te veo? Dedicado. Dame un poquito de perseverancia o claridad para seguir. El camino se aclara poco a poco. ¿Por qué te escribo todo esto? ¿Qué quiero yo de ti? Tal vez me generas un poco de miedo a que me vas a dejar. Tengo un miedo terrible a que me abandonen y por eso muchas veces me dejo tratar mal. Pero estás acá, yo sé que sigues acá. ¿Sigues acá no? ¿O qué, piensas que no por mucho?

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